lunes, 22 de junio de 2009

Luxuria



[EJEMPLOS DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS]


[1] El castigo general que hizo Dios | en todo el Mundo, ahogándole por agua en el Diluvio, fue ocasionado por el vicio de luxuria, pues dize la Divina Escritura en el capítulo sexto del Génesis que toda carne se dañó y desconcertó. Hasta la gente dedicada a Dios, que eran los hijos de Set, contra lo que Dios les tenía mandado, se casavan con las hijas descendientes de Caín, como fuessen hermosas y les pareciessen bien. Lo mismo fue en el castigo de las ciudades de Sodoma y Gomorra, con las demás. Dellas se dize en el Génesis , capítulo diez y ocho y diez y nueve, que el clamor de los pecados cometidos por los que en ellas vivían subía hasta las orejas de Dios. Y, baxando dos ángeles como para hazer la pesquisa y averiguar si correspondían las obras con las palabras y bozes, aposentándose en casa de Lot, los miserables sodomitas intentaron entrar por fuerça en la casa, para hazerla también a los ángeles, que estavan en figura de mancebos hermosíssimos en ella. Lo cual visto por ellos, aviendo sacado a Lot y a sus hijas con la muger, que después se convirtió en estatua de sal, y teniéndolos fuera de los términos de aquellas ciudades, llovió fuego sobre ellos, dexándolos hechos ceniza.

[2] Siquem, hijo del rey Emor, por amar a Dina, hija del Patriarca Jacob, y llevarla robada a su casa, vino a perder la vida, con todos los vezinos de aquella ciudad, quedando assolada y destruida, como parece en el capítulo treinta y cuatro del Génesis.

[3] Por este vicio de luxuria fue casi destruida la Tribu de Benjamín, que /(254r)/ solamente quedaron en ella seiscientos varones, y todos los demás, con las mugeres, fueron muertos por las otras tribus. La ocasión fue que, hospedándose una noche en la ciudad de Gabaa, que era de la Tribu de Benjamín, un levita con su muger, los vezinos della llegaron de tropel a una casa, donde estavan aposentados, y, a la traça de los sodomitas que quisieron usar mal de los ángeles que estavan en trage y figura humana en casa de Lot, ofreciéndoles él sus hijas porque no cometiessen pecado nefando, assí, aquí, porque el levita fuesse libre, ofrecióles su muger, a la cual trataron de tal suerte en aquella noche, que, venida la mañana, espiró. Tomó su cuerpo el levita y hízole doze partes, distribuyéndole por toda la tierra de Israel, con la relación de lo sucedido, y fue tan grande la ira de las onze tribus contra la de Benjamín por el caso tan feo que avían hecho, que, puestos contra ellos en armas, pidiéndoles los delincuentes de Gabaa para castigarlos, y no queriendo darlos, sino que se pusieron a los defender, los mataron a todos, sino a seiscientos hombres, con que después se reparó la Tribu, casando éstos con mugeres de las otras tribus, porque de su casta y linaje ninguna avía quedado. Los muertos fueron veinte y cinco mil, como parece en el capítulo diez y nueve y veinte del Libro de los Juezes.

[4] David, enlazado en el amor de Betsabé, cometió con ella adulterio, y después fue homicida, dando la muerte al más leal vassallo que tenía, que fue Urías. Y dízese en el Segundo Li- bro | de los Reyes , capítulo onze.

[5] Amón, hijo de David, hizo fuerça a Tamar, hermana de su hermano Absalón, y por ello murió después a puñaladas. Es del Segundo de los Reyes , capítulo treze.

[6] Absalón, hijo también de David, cometió detestable luxuria con las concubinas. Assí, a mugeres de menos nombre de su padre, y muy presto, passado este hecho, murió alanceado. Refiérese en el capítulo diez y seis y diez y ocho del Segundo de los Reyes.

[7] Salomón, assí mismo hijo de David, puso su amor en diversas mugeres idólatras, las cuales le depravaron su coraçón, y vino a idolatrar. Refiérese en el Tercero de los Reyes, capítulo onze.

[8] Dos ancianos pusieron sus ojos deshonestos en la honesta Susana, por donde, viéndose della menospreciados, le procuraron la muerte. Y se vido a punto de padecerla, si no despertara Dios la lengua de Daniel, que bolvió por ella y convenció a los viejos de su falsedad, por donde Susana quedó libre, y ellos, muertos. Es del capítulo treze de Daniel.

[9] Por ocasión del adulterio de Herodes y Herodías fue degollado San Juan Baptista, siendo verdadero mártir el que era santo antes que nacido, el que fue boz de Dios y más que Profeta. Es de San Marcos, capítulo sexto.

[10] El Hijo Pródigo, por vivir luxuriosamente, vino a guardar puercos y a padecer tanta hambre, que no se hartava de lo que los puercos comían. Refiérelo San Lucas, en el capítulo 16.

Lo dicho se colige de la Sagrada Escritura.

Anónimo, Flos Sanctorum

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